Actualmente las personas se preparan y estudian o trabajan para conseguir objetivos, lograr metas y sentirse provechosos en el entorno que cada quien decida. Pero, ¿es bueno agruparse?, ¿es necesario crear un equipo?

Para asimilarlo más fácil, definiremos ambos términos:

Grupo: se deriva del concepto italiano ‘gruppo’ y hace referencia a la pluralidad de seres o cosas que forman un conjunto.

Grupo

Equipo: se deriva del término francés ‘equipe’, y en la Edad Media el término se empleaba para definir el proceso de dotar a una nave de todo lo que necesitara para emprender un viaje.

Equipo

Cuando hablamos de grupos y equipos podemos definir dos modelos para distintos proyectos, cada uno de ellos sirven para ciertos propósitos y elegir una de las opciones depende de los recursos que tenga la organización para lograr sus objetivos.

Los grupos son más fáciles de crear que los equipos, para formar un grupo hay que identificar a un líder y empoderar a la persona para que reclute a los miembros del grupo, los miembros de un grupo tienen roles y tareas asignadas que no cambian con el tiempo.

En un equipo, los miembros tienen habilidades complementarias, comparten una tarea en común y tienen objetivos que definen ellos mismos, tienen una interrelación y coordinación entre las acciones de cada miembro y utilizan más el ‘nosotros’ que el ‘yo’.

 

GRUPO EQUIPO
Hay un sólo líder. Liderazgo compartido.
El líder decide y delega. El equipo decide, discute y hace trabajo en conjunto.
Responsabilidad individual. Responsabilidad individual y grupal compartida.
El producto del trabajo es individual. El producto del trabajo es grupal.
Las reuniones son propuestas por el líder. El equipo discute y realiza reuniones para resolver problemas.
Los miembros suelen tener jerarquías. Hay un líder, pero el resto de miembros trabajan de manera lineal aportando sus conocimientos.
Los miembros son integrandes con oficios o experiencia similar, sin ser seleccionados con tanto detalle. Los miembros deben ser seleccionados de manera cuidadosa para que puedan colaborar de forma conjunta.

 

Cuando estamos en un grupo y no se cumplen los objetivos individuales, puede pasar que haya frustración y no trabajar por el objetivo común o incluso abandonar el grupo. Mientras que en un equipo, al no haber objetivos individuales, se intenta conseguir el objetivo colectivo en todo momento.

Si trasladamos el tema al terreno de juego vamos a ver que si trabajamos como grupo, puede que el objetivo del equipo sea ganar el partido, el del centrocampista sea generar 3 asistencias por partido, el del defensa de no conceder ningún saque de esquina, y el del delantero pudiera ser marcar 3 goles por partido. Pero, ¿qué pasaría si el centrocampista sólo genera 1 asistencia? o ¿qué pasaría si el delantero hace un partido fenomenal pero sólo marca un gol? Los objetivos particulares no se cumplirían y estaríamos con un performance bajo, de acuerdo al inicial. En cambio, si trabajamos como equipo, y el objetivo del equipo sea también ganar el partido, puede que el jugador se relaje y genere más sin tener números en la cabeza, y con más libertad de hacer un buen fútbol, combinarla con sus compañeros y ganar el encuentro. Para un equipo, el objetivo común debe pesar más que el objetivo particular.

Trabajar en equipo va a facilitar que todos los miembros actúen con el común denominador y con las mismas ganas de aportar y beneficiar, y la suma de todos será más que un simple resultado final.

Y como diría Di Stéfano: “ningún jugador es tan bueno como todos juntos”.

Cambia el juego, mejora el mundo.

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