Hay muchas cosas que como mexicanos hacemos desde chiquitos, a jugar trompo en la calle, a comer picante en los tacos, a reírte con el humor que dio El Chavo del 8, y hasta a arreglar los juguetes con alguna ‘mexicanada’. 

Sin duda, México nos enseña a que con buena actitud, con ingenio y con la ayuda del que está al lado podemos conseguir más cosas. 

Y México, con su futbol nos ha enseñado otra lección muy grande, pues el ¡SÍ SE PUEDE! es algo que todos hemos escuchado en algún punto, que lo hemos gritado, pero quizá no siempre lo creímos.

El deporte, y, en este caso el futbol ha sido siempre una gran herramienta de vida, de la que nos podemos apoyar para trascender, para saber trabajar en equipo, para comprometernos con un grupo de trabajo, para conquistar objetivos colectivos, para trazarnos metas, para superarnos mediante la sana competencia.

Y en este Mundial, un grupo de mexicanos que realmente se creyeron que “se podía”, pudieron. Así como hay quienes afirman que el peor enemigo de un mexicano es otro mexicano, puedo destacar que el mejor amigo de un mexicano es otro mexicano. Demostremos como nación que los límites no existen, que si nos preparamos vamos a poder conquistar el objetivo que nos planteemos, y como está muy latente la frase de Javier ‘Chicharito’ Hernández: ¡IMAGINEMOS COSAS CHINGONAS!

Cambia el juego, mejora el mundo.

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